Neil Young & Crazy Horse en Biarritz

Juan G. Andrés (@foteropanico)

En la crónica del pasado sábado, Electricidad y alquimia en Biarritz, ya relatamos cómo fue, en lo musical, el conciertazo que Neil Young & Crazy Horse ofrecieron en el Big Festival. Ahora narramos brevemente la frustración que supuso tener delante a una leyenda como él y no poder sacarle más que una o dos fotos aprovechables.

La organización -se supone que por indicación del músico canadiense- confinó a entre 20 y 25 fotógrafos en un espacio de cinco metros cuadrados y durante el tiempo en que hicieron su trabajo en el foso del  estadio Aguilera no pudieron moverse de su sitio. Al fastidio de tener que tirar fotos siempre desde el mismo lugar y con el mismo punto de vista, se unieron otros dos factores: Young aparecía siempre apresado por algún pie de micro y la escasa luz, cambiante y horrible, complicó aún más la tarea. Lo peor de todo es que en unas condiciones normales de iluminación y movilidad, podríamos haber disfrutado como enanos porque se nos permitió afotar en los tres primeros temas (Love and Only Love, PowderfingerPsychedelic Pill, es decir, durante unos quince minutos. Pero no pudo ser y tuvimos que conformarnos con salvar el tipo y hacer algún plano general entre el público. Como souvenir de una actuación inolvidable, estas imágenes tienen un pase, pero poco más…

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