Las cosas del querer

Juan G. Andrés (@foteropanico)

Desde que comenzó el año no dejan de amontonarse en la cartelera películas interesantes. Y son tantas que resulta difícil sacar algo de tiempo para escribir un apunte de cada una de ellas. Pero ya que nos hemos animado, aprovecharemos el viaje y ofreceremos un 2×1 para comentar brevemente en el mismo post dos estupendas películas relacionadas con las cosas del querer. También tienen en común que ambas han llegado a nuestros cines con un retraso considerable, suponemos que por las habituales e incomprensibles estrategias de distribución…

Blue Valentine (2010).

El caso es que Blue Valentine (2010), del estadounidense Derek Cianfrance, la había visto ya hasta el apuntador y cualquiera con conexión a Internet y habilidades básicas para bajarse una película de Internet. Algunos, sin embargo, la catamos por primera vez hace un par de semanas en la pantalla grande del Trueba y en versión original, y confirmamos lo que habíamos escuchado de ella: que es una interesantísima historia de (des)amor con dos protagonistas en estado de gracia, Ryan Gosling y Michelle Williams. Lo curioso de la película es que la acción avanza en dos planos distintos, el pasado y el presente, de manera que se van alternando secuencias que documentan los días de vino y rosas con otras en las que el vino aparece avinagrado y las rosas marchitas. Con ternura, crudeza y una banda sonora tan indie como el conjunto del filme -¿no es la cámara en mano mainstream dentro del indie?-, el director firma la autopsia de una relación de pareja y acierta en el tono y en el mensaje. Ya lo canta Gosling mientras rasga el ukelele: “Siempre se hace daño a quien se quiere”. Aunque no se quiera.

Weekend (2011).

Por otro lado, Weekend (2011) también atrapa en imágenes los avatares de una relación sentimental. El británico Andrew Haigh apenas necesita tres días -el fin de semana al que alude el título- y un par de localizaciones -especialmente el apartamento y sus distintas habitaciones- para narrar la conmovedora e íntima historia de dos hombres que se acaban de conocer y se enamoran. El cineasta procede, además, con una naturalidad encomiable, tanto en lo relativo a los sentimientos y a las contrapuestas maneras en que los personajes viven su (homo)sexualidad como en lo referente a las escenas de cama; éstas aparecen filmadas de manera explícita y con grandes dosis de ternura e incluso humor por parte de los personajes que interpretan Tom Cullen y Chris New, otros dos grandes actores. La aparente sencillez de la propuesta no debe impedirnos ver la grandeza de una película humilde y también muy recomendable..

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