Chamán Axiari

Juan G. Andrés (@foteropanico)

Todavía me cuesta entender por qué no había escuchado hablar del vocalista y músico Beñat Axiari (Donapaleu, 1947). Lo descubrimos en diciembre, tarde pero a tiempo, en el concierto de Joseba Irazoki & Lagunak en Lugaritz. Su manera de cantar, especialmente en la versión del Blue Crystal Fire de Robbie Basho, nos dejó absolutamente sobrecogidos, a todos y sin excepción. Ávidos de conocer más sobre esa voz extraterrestre, el jueves nos acercamos  al centro cultural Ernest Lluch de Amara, donde el artista de Iparralde actuó en formato de trío escoltado por Julen Axiari -suponemos que su hijo- a la batería y por el pianista Michel Queuille.

También llegamos tarde el otro día, además en sentido literal, porque el concierto ya había comenzado, pero lo que vimos fue suficiente para percatarnos del desbordante talento y de la audacia de un personaje sin parangón en la música vasca. Axiari camina permanentemente por la cuerda floja, dando un paso sobre la tradición y el siguiente sobre la experimentación (¿les suena un tal Mikel Laboa?). El formato del jueves era eminentemente jazzístico y aunque no fue ese el único estilo de la velada, interpretaron el precioso Strange Fruit popularizado por Billie Holiday y que sonó emocionante en la andrógina voz de Beñat (comparada a menudo con la de Antony Hegarty), y ofrecieron también un tema de Don Cherry, quien fuera baluarte del free jazz. Y no parece casual que eligiera a este compositor, porque el propio Axiari, amante de la música improvisada, es también un ejemplo de libertad.

Entonó y recitó poemas de autores vascos y un texto de Lorca traducido al euskera, y en algunos momentos desconcertó a quienes no iban avisados de su forma de interpretar (y respirar), más parecida a los cantos de los aborígenes australianos o al sonido del didgeridoo. Su arte y su maleable voz parecen no tener fronteras de ningún tipo y aunque cuando promete un arin-arin o un fandango puedan resultar reconocibles en sus estructuras melódicas, el cantante les da una vuelta de tuerca y les quita el corsé.  Sobre todo cuando actuó acompañándose del atabal, su música parecía conectada a lo más profundo de la tierra. Sonaba, por tanto, telúrica y ancestral, con Axiari convertido en un chamán cuya pócima puede tener a veces un regusto difícil o no apto para todos los públicos, pero también puede saber deliciosa como esa nana tradicional cantada a coro por el público y que sirvió para cerrar una mágica actuación.

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CODA: El primer vídeo corresponde a la versión de Blue Crystal Fire que Beñat Axiari cantó con Joseba Irazoki & Lagunak en diciembre de 2012 en Lugaritz. Los otros son solo los tres primeros que aparecen al teclear en YouTube su nombre (en francés: “Beñat Achiary”) en YouTube. Buscad más y tratad de mantener la boca cerrada. XD Y si os quedáis con ganas de saber más sobre el personaje, leed esta entrevista de Gorka Erostarbe, magnífica por las respuestas y también por las preguntas.



4 Comments on “Chamán Axiari

  1.  by  Joserra Senperena

    Un concierto extraordinario, intenso, emocionante, y sorprendente. Aunque discurrió por caminos jazzísticos, acompañado por dos excelentes músicos -sobre todo el pianista Queuille-, el universo musical de Axiary es inmenso, pasando de una melodía zuberotarra a una canción de Don Cherry, de un poema de Atxaga a otro de Lorca, con una una naturalidad deconcertantes. Su voz, sus improivisaciones, hacen recordar al Laboa experimental, a las melodías de Iparralde, a los jazz-singers…

    Cuando terminó, les dije lo mismo a los amigos que tenía al lado, cómo es posible que no conociéramos a un músico tan enorme, cómo es posible que no haya pasado por el jazzaldia (tiene 62 años). Yo supe de él tras leer el estupendo libro de Juan Gorostidi “lau kantari” (Pamiela 2011), un ensayo sobre cuatro cantantes euskaldunes: Mikel Laboa, Ruper Ordorika, Imanol y Axiary. Entonces me enteré de que es un músico muy respetado en círculos de música contemporánea y experimental de Europa, con un larga trayectoria a sus espaldas.

    •  by  Juan G. Andrés

      Gracias por comentar, Joserra.
      Te vi en el concierto pero andabas ocupado, departiendo con gente ilustre. XD
      Efectivamente, no lo había escrito en la crónica y ya lo he añadido, pero cuando ‘descubrí’ a Axiari, lo conecté de inmediato con Laboa, como también conecto a los más jóvenes Mursego o al propio Irazoki con él.
      A mí también me parece incomprensible que sea prácticamente un desconocido aquí y lo veo perfectamente en el Jazzaldia, donde podría protagonizar una integra, se me ocurre, de tres conciertos: uno en el formato del otro día, otro más experimental (verle en los vídeos e YouTube tocar con piedras y palos es flipante) y otro más en clave folk, con el proyecto que están haciendo él y Joseba sobre las canciones de Robbie Basho. En la entrevista de Gorka Erostarbe que enlazo después de las fotos del post, el propio Beñat da alguna clave sobre por qué puede ocurrir eso…

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