Vivir en la voz de Mark Eitzel

Juan G. Andrés (@foteropanico)

Sé que voy con un retraso imperdonable, pero me permitirán un breve apunte (más fotográfico que literario) sobre el concierto que ofreció Mark Eitzel hace  casi una semana en Hondarribia. Mi crónica favorita de la función es una frase de diez palabras, un haiku en definitiva. “Podría vivir en la voz de Mark Eitzel #zoragarria #psilocybenea”, tuiteó mi querida amiga y compañera de fatigas Ruth Pérez de Anucita (@anucita).

Confío en que a Ruth no le importe, pero su microcrónica me parece tan atinada que no he podido resistirme a la tentación de birlársela. Vivir poco más de una hora en la voz de Eitzel -su tesitura de crooner clásico desarma a cualquiera- fue una experiencia maravillosa, por mucho que ante nuestros ojos/oídos circularan apologías de accidentes, bateristas mancos, japonesas borrachas, monjas y madres fallecidas por cáncer. En jazzística formación de piano, contrabajo (eléctrico) y batería, el estadounidense mostró una presencia escénica arrolladora e incontestable, con un delicado repertorio que no olvidó sus tiempos en American Music Club. Nos gustó mucho su faceta de irónico storyteller y también cuando se colgó la guitarra y tocó algunos temas más rockeros hacia el final de la noche. Solo pudimos reprocharle una cosa: que nos desalojara demasiado pronto de su confortable voz.

2 Comments on “Vivir en la voz de Mark Eitzel

  1.  by  Poulidor77

    Vi la frase en twitter y también me pareció digna de ser robada en el futuro 🙂

    ¡Qué ganas tengo de un concierto como este! De esos que te cambian el estado de ánimo y te tatúan una sonrisa en la cara…

    Gracias por compartirlo.

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