Envenenado por ‘The Master’

Juan G. Andrés (@foteropanico)

Cuando salí del cine ayer, pasada la medianoche, di gracias al cielo por no tener la obligación de escribir la crítica de The Master. Simplemente me declaré “ojiplático” ante una película desconcertante que me gusta (sin saber muy bien por qué) y me confirma como fiel seguidor de la causa de Paul Thomas Anderson. Horas después, sigo siendo incapaz de esbozar algo parecido a una crítica convencional, pero sí quisiera aportar mis impresiones sobre una rareza que puede conseguir dormir a una parte del público mientras sacude violentamente las neuronas de la otra.

Precaución, eso sí, quienes sigan leyendo este texto salpicado de spoilers, aunque al tratarse de un filme tan atípico, tampoco puede decirse que vayamos a desvelar demasiado.

The Master cuenta la historia de un tipo perdido en busca de una tabla de salvación, un exmarine que copula con muñecas de arena y se masturba en la orilla del Pacífico;  un alcohólico, fotógrafo ocasional, que sería capaz de beberse hasta el contenido de una fosa séptica. La protagoniza un actor en estado de gracia, Joaquin Phoenix, que como suele decirse de la especie porcina, en su compleja interpretación lo aprovecha todo, hasta los andares: también la voz, una mirada vidriosa y ese gesto tenso que denota peligro y  fragilidad constante. The Master es otro intérprete, Philip Seymour Hoffman, inmenso en todos los sentidos y brillante en el doble papel de amo y maestro. También hay una actriz, Amy Adams, que a veces provoca más miedo que él. La dirección de fotografía es espectacular y la obsesiva partitura de Jonny Greenwood  halla genial contrapunto en un ramillete de canciones cincuenteras

Al igual que sucede con la enfermiza relación entre los dos protagonistas, The Master manipula al espectador, le hurta información y deja que sea él quien complete la película. Parece lógico que algunos espectadores se sientan estafados y acusen a Thomas Anderson de vago y presuntuoso, pero a otros The Master nos ha envenenado tan dulce y fieramente como los brebajes que prepara el personaje de Phoenix. Si el espectador entra en el juego, la entrada al cine puede resultar bien rentable porque las  imágenes se quedarán flotando en la sesera una buena temporada. Entre otras cosas, por la inquietud y angustia que suscitan los interrogatorios (“¿quién eres?”, “¿te has acostado con algún familiar?”, “¿de qué color son mis ojos?”), por los diálogos y secuencias al borde del absurdo (pared-ventana-pared-ventana…) y por ese tono a veces espectral y onírico (¿se imaginan dormidos en el cine mientras pasan un episodio de Casper y que el acomodador le despierte acercándole un teléfono con una llamada imposible?).

Aún no he leído una sola crítica de The Master -últimamente procuro ir más o menos virgen a las proyecciones-. Lo poco que sabía de ella es que lleva la firma de uno de mis cineastas predilectos y que la historia  está supuestamente inspirada en el fundador de la Cienciología. Esto último es lo de menos, porque lo que plantea podría aplicarse, creo yo, a cualquier vínculo que pueda basarse en el poder y la sumisión: da igual que hablemos de una secta, de una religión, un partido político o de relaciones sentimentales, familiares, amistosas o laborales. Esta extraña película, en definitiva, plantea más preguntas que respuestas pero se hace fuerte en la mente del espectador. Mis  disculpas a quienes han aguantado hasta el final de este post esperando hallar más luz sobre The Master. Yo también estoy confuso y no he encontrado aún el quid de la historia, pero pienso disfrutar cada minuto de la búsqueda.

 

Trailer | The Master from Sean Malloy Productions on Vimeo.

2 Comments on “Envenenado por ‘The Master’

  1.  by  Aitor

    Yo también disfruté mucho con la película, y me entraron ganas de saber más, de leer entrevistas con actores y director, de repasar cuándo hay de verdad respecto a la vida del fundador de la Cienciología… Está llena de escenas memorables, y estoy totalmente de acuerdo contigo, opta por hacer una película en la que el espectador rellena las elipsis… en ello estoy!!

  2.  by  Juan G. Andrés

    Seguro que ya lo has hecho, Aitor, pero échale un vistazo a las otras películas de Paul Thomas Anderson, sobre todo a Magnolia y a Pozos de ambición…

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